Mamá, quiero ser guionista

Un día dije aquello de 'mamá, quiero ser guionista' y entonces ella...
¿por qué no me abofeteó?

martes, 22 de abril de 2008

El 'otro lado' de la entrevista


Ayer fui a una entrevista de selección. El puesto no me interesaba mucho pero después de tres meses sin que tu teléfono suene una dice sí a todo el que le llama. (Ups, no sé si es muy bueno que os haya confesado esto).

He decidido dejar de tomarme el café de la tarde, por eso de que me pone nerviosa y no puedo dormir por las noches. Antes de los exámenes y antes de las entrevista tampoco lo tomo, no vaya a ser...
Mi mayor temor era que me hiciesen la entrevista en inglés y delante de otros entrevistados. Cuando vi que la cosa era individual y que la consultora tenía por lo menos cinco años menos que yo empecé a relajarme y a observar con detenimiento la situación.
No os lo he dicho, me parece, pero durante más de tres años he trabajado en una bolsa de empleo. Allí hacía de todo, desde los papeles hasta la selección. Por aquel entonces recibía cientos de cvs diarios y las personas que había detrás de ellos dejaron de ser personas para convertirse en números para mí. Tal vez era un escudo para no ver lo cruento del asunto.

Ahora que estoy al otro lado me doy cuenta de lo poco serios que pueden resultar estos procesos. Nadie te pide títulos, nadie se preocupa por que acredites tu experiencia y sin embargo, te hacen pasar por unas larguísimas y a veces complicadísimas pruebas que la mayor parte de las veces, nada tendrán que ver con las tareas del puesto en cuestión.
Aun así, es posible que logres empatizar y meterte en el bolsillo al de la empresa de trabajo temporal. Pero y ahora, ¿sabes a cuántos de esos mil setecientos que aparecen en la página web han llamado? ¿Hasta qué punto hace caso la empresa final al criterio de la mediadora? Lo dicho, o naces con una flor en el culo, o date con un canto en los dientes si al menos te pagan por currar... de cualquier cosa. Como diría mi sabio hermano: 'esto es así'.

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