Mamá, quiero ser guionista

Un día dije aquello de 'mamá, quiero ser guionista' y entonces ella...
¿por qué no me abofeteó?

miércoles, 9 de julio de 2008

Sex... decepcity


Podría autodenominarme friki de algunas cosas, y entre ellas de Sexo en Nueva York. Lo puedes comprobar incluso cuando suena una llamada en mi móvil... Aun así, tardé en ponerme de acuerdo con unas amigas para ir al cine a ver la película.
Una vez allí, me sorprendió ver una sala llena en versión original. Como todos sabéis, al principio de la peli se prepara la boda de Carrie. Los que conocemos la trayectoria de su relación con Míster Big, sabemos que como siempre, va a jugar su papel de impresentable compulsivo. No es Mr. Big, son los hombres ¿o debería decir niños? en general, los que sufren de un tremendo pánico ante las supuestas ataduras de un compromiso.
Sin embargo, cuesta creer que ése, el eterno hombre de la limusina, va a adorar a la columnista y va a decidir subirse con ella una vez más al altar. Este supuesto estado de bienestar, esta convivencia idílica entre ambos me resulta de lo más inverosímil y forzada, al servicio simplemente de un no sorprendente giro de la historia.
La trama de Miranda, tampoco llama la atención pero quizás va un poco más en sintonía con la forma de ser de la abogada que siempre ha sido impasible con su pobre novio. Sorpresivamente, Charlote protagoniza uno de los momentos más hilarantes de la cinta.
Si tuviera que elegir entre las tramas, sin duda la que más me gusta es la de Samantha. Es la única que apuesta fuerte por lo que es la mujer independiente, la franquicia de la serie.
Entre los defectos que encuentro en el filme, aparte de su más que decepcionante final, podría destacar la inclusión de ciertos personajes (a los que algunos guionistas llamarían 'melones'), que no gustan, huecos, tan sólo al servicio de la interlocución con la siempre protagonista Carrie. Otro problema es la inclusión de demasiadas marcas, nombres de diseñadores que a la gran masa incluso nos cuesta identificar. Todos sabemos de la debilidad de la escritora por los Manolos, pero de ahí ¿a que las tardes de los sábados las cuatro amigas las inviertan en acudir a desfiles de moda de alta costura? Aun recuerdo aquel episodio en el que la Bradshow se caía en bragas en una pasarela...
Pero no todos son fallos. El ritmo de la película es ameno y los diálogos siguen siendo la mar de entretenidos como ocurría en la versión seriada. Lo mejor son para mí, son ciertas situaciones, pequeñas... pero entrañables. Qué pena que esta serie se haya acabado... snif snif...

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