Mamá, quiero ser guionista

Un día dije aquello de 'mamá, quiero ser guionista' y entonces ella...
¿por qué no me abofeteó?

jueves, 21 de agosto de 2008

Charlas de taxi


¿Cuántas veces os habéis montado en un taxi? ¿Y cuántas de ellas le habéis contado vuestra vida al taxista? Yo, como no tengo mucho dinero, cojo poco este transporte pero a veces no me queda otra opción. Aún así, si me pongo a hacer memoria me doy cuenta de que los taxistas que te dan charleta son gente particular.
Rebuscando entre situaciones inverosímiles me encuentro la vez aquella en la que mi amiga Laury y yo tuvimos que coger un taxi en Budapest. Estábamos tan borrachas en nuestra primera noche en la ciudad que no teníamos ni idea de cómo volver a la pensión 'de los felices' (así la llamábamos por el simpático trato de los encargados). Lo peor era acordarse del nombre de aquella calle búlgara y transmitírsela al conductor...
Recuerdo también a un taxista que nos recogió, a las niñas de la residencia y a mí, en las Fallas de Valencia, de camino a esa casa tan antigua de colchones de lana y ubicada en el céntrico barrio de Sueca. Aquel taxista nos contaba que eran muchos los niños valencianos mutilados por la devoción que se siente en el Levante por los petardos.
Otra noche, acompañada de aquella desaparecida Ana, cogí un taxi de vuelta de las fiestas, divertidísimas fiestas del Barrio de Gracia de Barcelona. en aquella ocasión, el taxista 'lo flipó' con nosotras porque estábamos a tan sólo cien metros de nuestro Hotel de la Diagonal.
En Badajoz, mi amiga Ana (no la misma de Barcelona), en su línea de mezclar el alcohol con los desvaríos, usurpó una identidad de cara al conductor... ¿pa qué contarle tu vida, si puedes inventarte otra? así es mi niña...
Con Elena, en Santa Cruz de Tenerife, esta vez una fémina, intentó subir el kilometraje de la carrera llevándonos a La Laguna a toda costa. Que sí, que allí era donde se repartía el bacalao de la marcha canaria, pero, ¿y qué pasa si nosotros preferíamos tomarnos un ron de miel en la terraza de 'velada' (o algo así), encima en tirantes y en pleno mes de febrero? Total para luego llegar a la pensión y que el señor alcohólico de la recepción nos hubiera dejado en la calle para irse a tomar una copa al bar de la esquina...
Y ayer, ayer cogí por cuestiones de trabajo un taxi y de cuestiones de trabajo hablé con su conductor. Y es que el hombre se quejaba de lo mismo que yo, que para qué tanto estudiar su hijo, tantos años invertidos en sacarse la carrera de historia por vocación, para después acabar firmando proyectos como electricista... Que venga Zapatero y lo vea ¿qué crisis?
Yo me pregunto, si con cuatro veces contadas que me he montado yo en un coche de estos ya cuento con varias conversaciones inolvidables... ¿a cuántos personajes y cuántas historias habrán conocido estos reyes del asfalto que se pasan la vida al volante?

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