Mamá, quiero ser guionista

Un día dije aquello de 'mamá, quiero ser guionista' y entonces ella...
¿por qué no me abofeteó?

lunes, 22 de septiembre de 2008

La cuerda que nos ata me aprieta.


¿Cuándo dejé de tener el control de mi vida...? No lo recuerdo.
Sí recuerdo que de pequeña, muy pequeña, solía pedir permiso hasta para ir al baño. Poco a poco y mientras crecía, comencé a decidir sobre el rumbo de mi vida: los estudios, la ciudad en la que vivir... Mirando hacia el futuro me imaginaba a los treinta años con un trabajo que me entusiasmase, con un hogar confortable y con una pareja con la que poder compartir sueños.
Y aquí estoy, a pocos meses de la treintena, con un trabajo que me maltrata psicológicamente y en el que me pagan una mierda. Aquí estoy compartiendo una habitación en un piso hecho de los despojos de aquellos que pasaron por él, el único piso que me puedo pagar con mi sueldo de mierda.
Y aquí estoy, sin creer en el amor, dándome golpes contra la pared por una pasión que renace a veces de una pareja que pudo ser y no fue. Sin confiar en las oportunidades que te da la vida y dejándome a la deriva sabiendo, que la cuerda que te ata al azar es cada vez más gruesa. Y tú la miras y piensas... ¿por qué no ahogar con ella a esa jefa histérica? ¿y a los que nacieron con una flor en el culo? ¿y a esas parejas babosas que te restriegan su felicidad por las narices en el metro?

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