Mamá, quiero ser guionista

Un día dije aquello de 'mamá, quiero ser guionista' y entonces ella...
¿por qué no me abofeteó?

martes, 9 de septiembre de 2008

¿Te acuerdas de aquel viaje con 'cuatro amigos'?


Cuatro amigos que se van de viaje, solos, sin parejas, sin compromisos. No hay planes, no hay rumbo fijo, sólo tienen la idea de pasarlo bien. Solo, el protagonista, acaba de dejar su trabajo en el periódico y su antigua novia acaba de invitarle a su boda con otro. Claudio es el guaperas, el promiscuo sin complejos. Blas es el amigo regordete y entrañable. Raúl es un adicto al sexo que acaba de tener gemelos con su ahora mujer Elena.

Esta es una historia de sexo, de alcohol, de traición a la amistad ¿o una gran oda a la misma? El renacentista David Trueba describe con maestría unos personajes hiperrealistas, unas situaciones descalabradas pero a la vez muy reconocibles. Sabe meterse como nadie en la piel del que sufre por amor, del que saborea el fracaso motivado por el egoísmo, de ese andar a ciegas pensando en uno mismo sin darnos cuenta de que perdemos poco a poco a la persona que tenemos a nuestro lado. Cuando nos damos cuenta de que esa persona está ahí, de todo lo que la queremos, nos arrepentimos de haberla obviado pero... ya va camino del altar de la mano de otro.

Y al final de cada capítulo, una joya literaria de 'Escrito en Servilletas'. Unas reflexiones brillantes sobre la angustia vital del personaje, esa angustia con la que yo tanto me he identificado.

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