Mamá, quiero ser guionista

Un día dije aquello de 'mamá, quiero ser guionista' y entonces ella...
¿por qué no me abofeteó?

viernes, 5 de septiembre de 2008

Y están tan agustito... ¡no los echéis!


Como no todo es trabajar los días de diario, el otro día después de la jornada nos acercamos a El Patio Maravillas. Es el típico sitio que pasas por la puerta miles de veces y dices, algún día tengo que entrar, pero los días pasan y tú nunca entras. Y la verdad, sería una pena que echasen a la gente de esta casa okupa en el corazón de Madrid porque el ambiente que se respira es inigualable.

La casa es enorme, son varios pisos en torno a un patio central. En lo más alto tienen una terraza dedicada a la 'agricultura ecológica' desde la que se puede contemplar una de las mejores vistas de los tejados madrileños.
Los pisos inferiores están dedicados a una especie de tienda (confieso que no llegamos a entrar), un mesón que hace las veces de comedor y un patio con sillas en los que hacen por ejemplo repartos de frutos del huerto.
También hay una sala de ordenadores y una sala de reuniones dedicada a video forums. Programan actividades de todo tipo como teatro o ensayos de un coro. Además, cuentan con un bar muy especial, con mobiliario reciclado imagino de las casas de los asociados, una zona para sentarte en el suelo, puedes fumar de shisha o puedes tomarte una cerveza por un más que módico precio. Se agradece que puedas fumar y beber por todo el recinto.
Sin duda lo mejor de este sitio es el espíritu de cooperación, el activismo y la paz. Allí parecen convivir gente de todas las edades y de todos los estilos, la única condición es ser respetuoso y tener ganas de pasar un rato en un sitio que parece ajeno a la masificación y el aire corrosivo de la urbe.

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