Mamá, quiero ser guionista

Un día dije aquello de 'mamá, quiero ser guionista' y entonces ella...
¿por qué no me abofeteó?

viernes, 3 de octubre de 2008

Woody, Oviedo, Barcelona


Fui a verla sin expectativas y me gustó. Es lo que siempre digo, lo mejor para que te guste una película es creer de antemano que no te va a gustar.
Me declaro una 'no-fan' de Woody Allen pero una ferviente admiradora tanto de la ciudad de Dalí como de Vetusta, a la que el citado cineasta describió como una ciudad de cuento. Ambas están tratadas en la película como un organismo, como si gozasen de vida propia, como si respirasen, como si se retorciesen en consonancia con sus sentimientos, como si se buscasen y como a menudo, las personas, no lograsen encontrarse.
'Vicky, Cristina, Barcelona' no habla de un trío, ni del amor al uso. Habla, con unos diálogos genialmente hilados, de que a veces la gente se ama, pero no se hace feliz. Habla de que el 'amor verdadero' no sólo tiene una forma, sino que puede ser producto de múltiples combinaciones y diferentes dosis.
La peli, no es una historia pretenciosa, es una historia que no deja de sorprenderte contada desde diversas ópticas. Puntos de giros magníficos, una actuación magnífica de todos los protas excepto de una salida de madre Penélope Cruz.

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