
La reina de Inglaterra, ¿qué hará en sus ratos libres? o acaso, ¿no le quedan? Yo en mis ratos libres buceo por la red, a veces leo, otras escucho música y la mayor parte de tiempo ¡escribo! Pero si fuese reina, seguramente no podría distribuir el tiempo a mi antojo, tampoco podría llegar tarde a una visita oficial ni podría distraerme en la boda de otro monarca. Pues todas esas cosas, le ocurren a una reina que por azar, descubre el placer de la lectura. Esta actividad se convierte casi en una obsesión que logra que desatienda los quehaceres cotidianos de su 'puesto'. ¿Qué pueden aportar los libros a una mujer que se ha recorrido en un par de ocasiones el globo terráqueo? Pues como a todos, por ejemplo, la capacidad de entender los pensamientos de otras personas, vivir sus experiencias, asumir otros roles de forma vicaria.
Una de las frases que más me gustan de esta entrañable novela es la que habla de que el hábito de leer es como un músculo que se entrena. Al principio, cuesta entender una obra ligera, pero poco a poco, te puedes ir atreviendo con escritos más densos.
A mí, como a la reina, después de leer todo lo que cae en mi mano, me nace la inquietud de transmitir yo también algo a la sociedad, de escribir. Sin embargo, no es su vida lo que quiere escribir la reina, sino experimentar, hacer arte. Y es que, a los nobles... ¿sólo les está permitido escribir una biografía?
Se trata de un simpático a la par que curioso relato que recomiendo a todos los amantes de los ríos de tinta...
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