¿Qué será esta intranquilidad? ¿Aburrimiento? ¿Cargos de conciencia? Entran ganas de escupir, vomitar los pensamientos negativos, los nervios que te encogen el estómago, los cargos de conciencia, tan casinos, tan pesados.
Será que estoy vacía y he de llenarme con sensaciones, adversas la mayoría. Y tú no estás, para abrazarme, para contenerme. Por el balcón a ratos entra un calor infernal. Me asfixio entre mis propios recuerdos, la basura acumulada de promesas incumplidas, propósitos que se quedan sólo en eso.
No estás, como siempre. Pero... ante semejante panorama desolador, ¿cómo podrías estar?
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