Mamá, quiero ser guionista

Un día dije aquello de 'mamá, quiero ser guionista' y entonces ella...
¿por qué no me abofeteó?

lunes, 12 de octubre de 2009

Ombliguistas de medio pelo y futuros arrepentidos

Días, meses, años después vuelvo llegar al mismo destino: esa estación abarrotada en la que nadie me espera.
Tampoco mensajes, ni llamadas al móvil, ni un mail, ni una visita por sorpresa, ni un viaje, ni cocinar a medias... Ahora es cuando siento envidia de aquel post-it de Carrie Bradshow. Sí, aquel post-it era el final de una relación. Más concretamente, aquel hombre, Ethan creo que se llamaba, aquel a la que nuestra fashion escritora adoraba, le dejaba mediante un post-it. Atípico, poco elegante y sobre todo, cruel. Y sin embargo, puso el odio hacia él en bandeja de plata.
Dice una frase de esas que escriben en las carpetas las quinceañeras algo tan sabio como 'No estés con nadie que no quiera pasar su tiempo contigo'. Me lo dijeron a los quince, ahora doblo la edad y aún no me lo he aplicado.
Estoy harta, harta de niños de mamá, ombliguistas todos. Ególatras de medio pelo más amigos de las novias de sus amigos que de sus novias mismas. Mantenidos potenciales que se solidarizan antes con las penas de los de fuera que con las de dentro o suyas propias. Eruditos de puro desocupados. Tipos que se pasan más tiempo en el bar que en tu cama.
Niñatos infames que te desprecian con su no aprecio. El gran colega que a la larga se arrepentirá de no haberte sabido reconocer como otra cosa, y que con las mismas, se irá a vivir con otra y se casará en un par de mesas... para no perderla esta vez, como le ocurrió contigo.

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