Mamá, quiero ser guionista

Un día dije aquello de 'mamá, quiero ser guionista' y entonces ella...
¿por qué no me abofeteó?

sábado, 13 de marzo de 2010

Miguel Delibes ha muerto


Murió Miguel Delibes, y se perdió el hombre pero quedó el escritor. En cenizas se ha convertido un ser que vivió conforme a sus principios y dio nombre a cientos de colegios, una decena de obras. Mil veces traducido y admirado internacionalmente, su recuerdo me remonta a hace aproximadamente diez o doce años, sí, doce años han pasado ya... se dice fácil... y se vive rápido.
Por aquel entonces vivía yo en una residencia de monjas. Mis posesiones se reducían a un cuarto, que llegó a ser incluso compartido. No teníamos acceso a nevera y nos las ingeniábamos para tomar un calentar leche o hervir agua en una pequeña cafetera que a día de hoy, vieja y destartalada, me acompaña.
Y así es cómo empecé a tomar tés, y descubrí el té con leche que ahora me tomo en esta habitación del piso compartido de Plaza España que estoy a punto de abandonar. En aquel cuarto de residencia de monjas leí 'Las Ratas' y aquí, en una habitación roja con vistas a la calle Reyes, me acompañaron 'Las cinco horas con Mario'.
Doce son los años que han pasado desde que esta niña de pueblo, con ganas de comerse el mundo, aterrizó en los Madriles. Doce son los años de soledad compartida pero también de risas, sueños, amor... y fracaso. A sus 31 años, esta niña continúa sin ser adulta, y masca asustadiza los miedos a hacer la maleta y de nuevo, sola, emprender la huida hacia lo desconocido.
Miguel Delibes ha muerto, pero ha dejado un legado de reconocimientos, premios, lágrimas y frases de puño y letra. Si yo muriera hoy, apenas dejo unas cuantas libretas con caóticas reflexiones e inmaduros sentimientos.

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