
Hoy he visto 'La habitación de Fermat' y hoy adoro un poco más a Luis Piedrahita. El monologuista de las cosas pequeñas sabe fijarse como nadie en los detalles y hacer un acontecimiento de lo convencional.
El thriller, basado en un mcguffin matemático, da vueltas al mundo de la ciencia y a las mentes que hay detrás de ella. Para tejer la historia, cuatro personajes, unos más avispados que otros, se dan cita en un lugar misterioso bajo el pseudónimo de nombres de grandes genios de la historia. No saben qué les espera a la otra orilla del lago, pero allí están, dispuestos a subirse en Pitágoras, la barca que les llevará hacia una atmósfera angustiosa no apta para claustrofóbicos.
Sin embargo, las matemáticas son sólo el cronómetro de los acontecimientos y no el verdadero vehículo de la trama. Poco a poco, este asfixiante juego servirá para dar un repaso por el pasado de cada uno de los personajes y desvelarnos el porqué de haber sido elegidos. Descubriremos entonces relaciones sorprendentes pero también miserias, que quedarán aplastadas por el cuarto menguante si no son capaces de afilar su agudeza mental.
Una obra pequeña con una gran magia que te hipnotizará desde el primer minuto.
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