Mamá, quiero ser guionista

Un día dije aquello de 'mamá, quiero ser guionista' y entonces ella...
¿por qué no me abofeteó?

domingo, 7 de agosto de 2011

Los 'Primos', el pueblo y los amores de verano



Iglesia, invitados, novio... ¿novia? Está claro, sin novia no puede haber boda. Así es como arranca la última comedia de Daniel Sánchez-Arévalo.

A estas alturas, no voy a disimular mi profunda admiración por el dúo familiar Sánchez-Arévalo pero sería injusto si ahora sólo hiciera referencia al talento de ambos cuando es ésta una película en la que ninguno de sus protagonistas (ni secundarios) tiene desperdicio.

Plagada de personajes tiernos es ésta la historia de un chico al que le plantan en el altar y que, lejos de quedarse a llorar, se va al pueblo en busca de su amor de los veranos.

Llegados a este punto, es imposible no empatizar con las adventuras y desventuras de este trío de ases. Y es que, ¿quién no tuvo un amor platónico en la infancia? El que no haya sentido alguna vez curiosidad por volver a verlo, desde un agujero, para ver si sigue guapo, o se ha quedado calvo, si se ha casado, si ha tenido hijos... que tire la primera piedra.

Los tres protagonistas se enfrenta a su crisis de identidad de una forma distinta, pero por igual comparten la nostalgia por los tiempos de antaño, por aquella inocencia perdida de cuando eran niños y jugaban a ser cantantes en las fiestas del pueblo.

Fotografía de paisajes magnífica, diálogos ingeniosos, tramas sencillas pero interpretaciones soberbias y situaciones imprevisibles que se mueven entre el absurdo y el profundo drama con maestría. Estos son sólo algunos de los ingredientes de esta simpática cinta, una de las mejores que, para mi gusto, han pasado últimamente por cartelera con título español. Bueno, una de las mejores y que más me han hecho reir, que en los tiempos que corren la risa debería ser un bien muy preciado.

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